Entrevista Lorraine de Castro

 

¿Tomaste clases con doña Luisa?

Sí, para los años sesenta, tomé el curso de anatomía y tres cursos de escultura.

¿Qué recuerdas de doña Luisa?

Soy adoración con doña Luisa. Ella es como una reina, ... como una reinita. Ella misma se comparaba con los pajaritos. Contrario a lo indefensos que parecen ser los pajaritos, ella era una mujer de gran fortaleza. Mi visión de la figura humana viene de doña Luisa. La monumentalidad de la figura humana se logra a través de la proporción, en la relación de las partes. En la primera exposición de Escultores puertorriqueños los escultores participantes se negaban a aceptar la cerámica como escultura. Fíjate que en la visión contemporánea, el material no determina si la pieza es o no es una escultura. Doña Luisa estuvo de acuerdo y apoyó mi posición.

En su apartamento, Doña Luisa tenía mucho material de gran valor artístico e histórico. Recuerdo un libro ilustrado de cuentos con el tema del fondo del mar, muy bello; una escultura de una negrita aún en plastilina; unos estudios genealógicos de las familias Gandía y Gerzel, reflejos de la sociedad puertorriqueña. Doña Luisa reflejaba gran soledad. Su único hijo vive en Alaska. Soledad es muy diferente a estar solo. Los artistas necesitamos estar solos para crear.

Doña Luisa era muy correcta y ordenada. Su figura de madre y esposa fue bien tradicional. A ella le preocupaba la opinión de la gente, aunque suene contradictorio a su posición artística ante el desnudo femenino. Recuerda que el desnudo en las academias europeas era básico en los estudios artísticos. Al llegar a Puerto Rico defendió su madurez artística ante el insularismo puertorriqueño.

 

Datos biográficos de Lorraine De Castro
Ceramista

Estudios y Trayectoria


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